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Julio Lamas fue uno de los disertantes de las Jornadas de Capacitación que la Asociación de Prensa de Básquetbol de Argentina organizó junto con Sport Club en Cañada de Gómez. Repasó el legado de León Najnudel, se emocionó recordando sus inicios en la ciudad y recibió distinciones de todo tipo.

 

“Estoy encantado de estar acá”, expresó. Su charla era la última del día viernes, pero llegó antes del horario estipulado porque quería escuchar las anteriores.

Julio Lamas entró a la Casa del Bicentenario durante la disertación de Fabián Pérez y enseguida el público lo recibió con un merecido aplauso. Fue el primero de tantos que recibió durante su estadía en Cañada de Gómez, donde fue parte de las Jornadas de Capacitación Sport Club-APREBA.

En la misma ciudad a la que llegó hace más de 30 años como asistente de León Najnudel, el DT de la selección de Japón era la figura que todos esperaban. Para sacarse una foto, para saludarlo, para felicitarlo, para recordar viejas anécdotas.

Con todos tuvo una conrisa, una palabra, un gesto amable. Y, como el resto, también fue parte del público para escuchar la exposición de Eduardo Bazzi, el mismo dirigente que le confió la dirección técnica del equipo de Sport en 1989. Cuando llegó su turno, por supuesto, su charla transitó por ese camino.

Por sus inicios, sus primeros años, el legado de León y la evolución que tuvo el básquet, la Liga Nacional y el trabajo de un entrenador desde aquella época hasta el presente. Y hasta se quebró de la emoción al recordar los diálogos con su madre en sus tiempos en Cañada de Gómez. Desde aquel entonces a la fecha, Lamas ha recorrido un enorme camino: Olimpia de Venado Tuerto, Boca, la selección nacional (en dos períodos), Baskonia, Alicante, Real Madrid, Ben Hur de Rafaela, Libertad de Sunchales, Obras Sanitarias, San Lorenzo…

Un camino plagado de éxitos, que hoy lo llevó hasta Japón, al que acaba de clasificar al Mundial de China después de 21 años sin conseguirlo. “Les he tratado de inculcar cosas del juego FIBA”, explicó ante el auditorio. “Pero con la forma japonesa. Jamás les pedí que jugaran como Argentina. Hace mucho que me di cuenta que, en cada lugar al que voy, tengo que crear un traje a medida para ese lugar.

Ellos admiran mucho a la NBA, pero no iban a poder jugar nunca como se juega en la NBA. Ahora estamos tratando de crear una forma japonesa de jugar, un estilo japonés. Y en eso trabajamos todos los días”.

Luego vino el espacio de las preguntas, del intercambio con el público presente y los reconocimientos. Sport Club lo distinguió como socio honorario y le obsequió el libro de los 100 años de la institución, mientras que APREBA le hizo entrega de una plaqueta conmemorativa. “Para mí es un honor que APREBA me haya invitado”, le dijo al presidente Rubén Muñoz. “Y aprovecho para felicitarlos por la fundación. Creo que hay gente que está hace treinta años en la actividad, que la quiere con toda el alma. Los felicito y estoy encantado de estar acá”.

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